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Cualquier estudiante de cinematografía, cualquier padre, se ha preguntado ¿Por qué estudiar cine? pero hay otras cuestiones también muy importantes ¿En la actualidad qué es el cine? ¿Cuáles son sus salidas laborales? ¿Por qué estudiar en una escuela de Cine? ¿Cuál es la mejor o la que más me conviene? ¿Estudiar en la universidad? ¿Qué pasa con la crisis y el cine?


Pero, como en muchos guiones, comencemos por el final.
La crisis del cine vuelve a estar de moda a la par que existe una crisis mundial generalizada en todos los sectores industriales. Ya dijo Lumiere: el cine no tiene ningún futuro... hace más de 100 años y desde entonces el cine ha vivido momentos de esplendor y crisis, como cualquier otra industria, pero se ha convertido en uno de los sectores industriales que mayor volumen de negocio y empleo genera a nivel mundial.
En general, los momentos de grandes cambios tecnológicos han llevado aparejados momentos de gran crisis: la aparición del cine sonoro, la llegada de la televisión, el vídeo doméstico, el DVD y actualmente la aparición de tecnologías digitales e internet.
Sin embargo, paradójicamente nunca se ha producido y se ve tanto cine como ahora. Cualquier alumno que llega a la escuela o universidad ha visto muchísimo más contenido audiovisual y cinematográfico que cualquier ascendiente suyo a esa misma edad. Este consumo de contenidos audiovisuales no para de crecer a la vez que aumentan los medios de distribución de dichos contenidos. Nadie duda ya del valor cultural e industrial del cine, y los jóvenes pasan más tiempo delante de una pantalla que delante de un libro o visitando museos o escuchando conciertos de música.
Recordemos que la palabra crisis en su sentido original, griego, significa cambio o renacimiento. Actualmente, el cine vive un momento de cambio y renacimiento.

Desde su aparición hace más de 100 años el significiado del cine ha cambiado sustancialmente. La película cinematográfica está siendo sustituída por la grabación digital. Conocer el funcionamiento de la película sigue siendo un plus a la hora de trabajar digitalmente y por eso en la escuela Septima Ars aún enseñamos en los cursos que lo precisan a trabajar con negativo cinematográfico. Paralelamente las salas de cine también están siendo digitalizas y en parte sustituidas por la aparición de grandes medios de exhibición doméstica con televisores multifuncionales FullHD, con Dolby 5.1, Smart TV con conexión a internet, etc, que permiten disfrutar de las películas cómodamente en casa, lo que ha llevado al cierre de muchas salas cinematográficas. Afortunadamente siguen existiendo muchas con una gran calidad de exhibición que proporcionan una experiencia única e inigualable al público.
Lo que conocíamos como cine, por tanto, está cambiando tecnológicamente en su modelo de producción, distribución y exhibición. Por tanto no afecta a la creación, al arte en sí, a la pasión con la que artistas y profesionales de todo el mundo crean y cuentan sus historias. Bien al contrario, cada vez hay más medios tecnológicos que ayudan a esta creación y posibilidades de producción y exhibición al alcance de cualquiera jamás conocidas hasta ahora, lo que libera la creatividad del cineasta.

¿Por qué estudiar cine?
Algunos lo llaman vocación, otros intención,. Las profesiones artísticas y creativas necesitan de este elemento, como lo llama el conocido educador Ken Robinson. Si sientes esa llamada intuitiva, indicativa también de tu talento, el resto de preguntas que te puedas hacer pasan a un segundo plano porque tu intención y motivación es clara: contar historias a través de imágenes y sonidos.

¿Es posible trabajar en el cine?
Cuando hablamos de cine, nos referimos a una forma de hacer y trabajar porque los profesionales que hacen películas también hacen anuncios, series de tv, reportajes, programas de televisión, series web, documentales, retransmisiones deportivas y todo tipo de contenidos audiovisuales que inundan nuestra vida cotidiana, que tú ves cada día y para los que se necesitan todo tipo de técnicos capacitados y muy especializados como guionistas, directores de fotografía, realizadores, directores, scripts, montadores, creadores de efectos especiales, productores, operadores de cámara, jefes de producción... no hay más que ver en cualquier producción audiovisual los títulos de crédito para comprender cuántas personas intervienen en una producción audiovisual.

¿Quién disfruta todo este contenido creado?
Los canales de televisión crecen de forma imparable: internacionales, nacionales, comunitarios, locales, por internet, por cable, por ondas, codificados, sin codificar, temáticos, generalistas, empresariales, medios de comunicación, agencias audiovisuales, canales educativos, de ficción, de telerealidad...seguramente el listado sería casi infinito. A pesar de la crisis financiera mundial generalizada la industria audiovisual es ya la segunda en su aportación al PIB en muchos países como USA o India y escala posiciones en otros como Francia, Alemania o China. En Madrid, el pasado año ha alcanzado el 4% del PIB desde el 1,6% del año 2005, la mejor cifra de la historia y que supone casi triplicar la actividad de la industria cinematográfica y audiovisual en los últimos 10 años, a pesar de la enorme crisis generalizada demostrando que sigue siendo una industria en continuo desarrollo y crecimiento.

¿Qué se necesita para estudiar cine?
El cine y la televisión son medios creativos donde el trabajo en equipo es primordial y son las dos principales características que cualquier persona que sienta la llamada de la vocación debe tener en cuenta. Cualquier profesión como la de guionista, productor de películas, director de cine, directores de fotografía, montador, realizador de televisión, requiere creatividad y colaborar con personas con similar vocación y sentido del trabajo en equipo. Estas capacidades son las que permiten que este medio evolucione e innove continuamente ofreciéndonos contenidos atractivos constantemente.

¿Dónde estudiar Cine?
En una escuela de cine. Porque es un centro especializado, con recursos, medios y equipos dedicados exclusivamente a que estudies una carrera de cine que te permita trabajar en la industria audiovisual. Dispones de muchas escuelas en España y todo el mundo entre las que elegir y muchas de ellas cuentan con instalaciones especializadas para producir (platós de rodaje, salas de postproducción y montaje...) y equipos técnicos adecuados (cámaras, aparatos de iluminación, accesorios...) que te permitirán aprender de forma práctica a cumplir con tu vocación. Todo ello junto a estudiantes con tu misma intención, con tu misma vocación. Estudiantes con los que formarás equipos que continuarán trabajando más allá de la escuela, una vez finalizados tus estudios. Porque una escuela es una cantera donde se forjan relaciones para tu futuro.

Por último te preguntarás ¿Qué ocurre con la universidad?
Pues algo que todos sabemos, pero pocos quieren asumir, el divorcio existente entre la industria y la universidad. ¿Sabrías mencionar a algún grande del cine español que sea titulado en Comunicación Audiovisual? Da igual que sean directores, directores de fotografía, guionistas o montadores. Te costará encontrarlo. La carrera universitaria sirve para saber leer el cine pero no para escribirlo. Existe una carga teórica muy fuerte pero falta una visión práctica que en la industria audiovisual es imprescindible.

¿Cómo elegir escuela?
Una escuela de cine se basa principalmente en sus instalaciones y sus profesores. Los profesores deben ser profesionales cualificados, en continuo desarrollo de su actividad profesional que además sientan vocación por la enseñanza y formación. Sólo de esta forma podrás aprender de forma útil la profesión que estudies. Pero de poco serviría tener estos magníficos profesores, aunque no sean los nombres famosos que todos conocemos (ellos no disponen de tiempo para impartir clase continuamente, en todo caso, alguna charla magistral) si no tuviesemos unas instalaciones que te permitan desarrollar tu talento, creatividad y el aprendizaje correspondiente, que cuenten con equipos similares a los que se utilizan en la industria profesional y que te permitan trabajar como se hace en realidad una vez acabas tus estudios.
Es duro ir a una empresa y que cuando te pongan a desarrollar una labor no sepas desenvolverte por falta de práctica. Lo harás mejor o peor, pero una vez acabes tus estudios deberías estar preparado para tomar decisiones sin miedo y llevar a cabo esa labor. Luego queda mucho por aprender, es lo que llamamos experiencia, pero el primer escalón deberías poder subirlo una vez acabada tu formación gracias a los profesores y medios ténicos puestos a tu disposición por la escuela.
Además, una escuela debe tener un plan de estudios que permita llegar al conocimiento de las materias de la forma más práctica y profunda posible así como lo más parecida a la realidad del sector audiovisual. Esto sólo es posible desde la especialización. Las empresas y televisiones no solicitan titulados en cine o televisión. Es más, la escuela debe impartir especialidades diversas para que los alumnos aprendan a trabajar en equipo. Esta cuestión es fundamental en el sector audiovisual y la forma de aprender a trabajar en equipo es colaborando en las prácticas con el resto de alumnos de la escuela, que estudian otras profesiones pero que comparten prácticas como si de equipos profesionales de producción se tratase, llevando cada uno la toma de decisiones en su departamento específico y siempre bajo un ambiente de respeto y colaboración ya que de otra forma el resultado final se resentiría. Todo esto se consigue con el plan de estudios y prácticas progresivo que se desarrolla en Septima Ars, método de enseñanza práctico en el que fuimos pioneros en España al introducirlo en el año 1992 y que ofrece resultados demostrables continuamente.
Deberías saber claramente cuánto vas a pagar por tus estudios, y si está de acuerdo con el servicio que se va a ofrecer. Si existen facilidades de pago y a qué te obligas al matricularte. En Septima Ars los precios son fijos, puedes abonarlos de muchas formas cómodamente, están publicados en la web y son invariables para el alumno que se matricula aunque suba el coste de la vida. Pero lo más importante: todo está publicado claramente en nuestra web que hacemos lo más transparente posible porque es parte de la filosofía de la escuela.
Por todos estos aspectos, la Escuela de cine y televisión Septima Ars lleva desde 1992, casi 25 años, formando profesionales del sector audiovisual. Estudiantes que un día llegaron a la escuela con vocación y entusiasmo y hoy en día hacen programas de televisión y películas con las que disfrutas. No sería posible que hubiesemos sobrevivido a varias crisis industriales y tecnológicas sin una buena formación que nos avalase.
Aún así, dispones de un servicio de secretaría y consultoría done te podemos aconsejar, en función de tu vocación e intereses, de tu situación, la mejor opción de aquellas que te ofrecemos. Todo ello sin compromiso.